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Escribir al propietario y obtener respuesta

Aquí no hay botón de «reservar». Hay alguien a quien escribir, y la forma de escribir cambia lo que se recibe.

Escribir al propietario y obtener respuesta

Un propietario que alquila una casa de familia recibe, en temporada alta, más solicitudes de las que puede atender. No las trata por orden de llegada: responde primero a aquellas a las que puede responder.

Una solicitud a la que se puede responder cabe en cinco líneas y contiene cuatro cosas.

Fechas. «Este verano» no es una fecha. El propietario no puede comprobar su calendario, ni calcular un precio, ni saber si su estancia alcanza el mínimo. Dé dos fechas, aunque puedan moverse: dígalo si es el caso.

Quién viene. Cuatro adultos no son dos adultos y dos niños de seis años, y la casa no se prepara igual. Es además la única forma de obtener un precio justo cuando hay una tasa turística por persona.

Una pregunta concreta. «¿La piscina está climatizada en mayo?», «¿Podemos ir con un perro de diez kilos?», «¿Hay cuna de viaje?». Una pregunta concreta pide una respuesta; un mensaje sin pregunta pide un copia y pega.

Una frase sobre usted. No una biografía: una frase. «Somos dos parejas y buscamos un sitio tranquilo para caminar.» El propietario alquila su casa, no una habitación de hotel. Quiere saber quién va a dormir en ella.

Lo que no sirve de nada: pedir descuento en el primer mensaje, enviar el mismo texto a quince direcciones o prometer ser «inquilinos respetuosos». Todo el mundo lo escribe; ya nadie lo lee.

Y si la respuesta tarda: los propietarios de este sitio muestran su plazo medio cuando lo tienen medido. Está ahí, bajo su nombre, y no lo escribimos nosotros: se calcula sobre sus últimos doce meses.